De paso por Écija

Hace algo más de una semana canté con mi hermano Joaquín en el fabuloso Teatro de Écija. Era de noche y al día siguiente volvía casi de madrugada a mi Aljarafe sevillano.
Un par de días después, he parado como siempre que vuelvo de Córdoba como parada estratégica a reponer mi alacena de esa manteca colorá especial que hacen aquí y que tanto le gusta a mi hija Blanca. No me voy nunca tampoco sin esos dulces típicos que no se pueden aguantar y que son la delicia de mi madre. Pero confieso que no me he detenido nunca como yo quisiera a disfrutar del arte que tiene esta ciudad. Y me propongo venir unos días con más tiempo a pasear tranquilamente por este lugar encantador.
Dicen que Écija lo tiene casi todo. Y me han dicho, al menos yo lo he comprobado con algunas de ellas, que tiene unas 40.000 buenas personas aproximadamente viviendo aquí. Bueno algún bicho también habrá, pero no es la tónica de las gentes que he conocido. Son gentes amables, acogedoras, simpáticas, educadas, alegres, trabajadoras…

…Y tiene Écija un patrimonio histórico artístico que quita el sentío. Me cuentan que ya en 1966 fue declarada Conjunto Histórico Artístico.

Écija es la ciudad de las once torres. Santa Cruz, Santa María, San Gil, San Juan, La
Victoria, Santiago, El Carmen, Santa Ana, Las Gemelas, Santo Domingo y la Torre de Santa Bárbara que partió un rayo en 1892


 

 

 

 

Es una ciudad con sello de pasado señorial en la que sus grandiosas torres pespuntan un casco histórico marcado por sus cúpulas. Sus iglesias, sus palacios, sus museos, conventos, sus calles y sus fachadas son un atractivo fundamental para acercarse allí a pasar un tiempo disfrutando de tanta belleza. No en vano es uno de los centros artísticos más relevantes de Andalucía.
“No se pierda tampoco, Carmen, cuando vuelva otro día, los palacios” – me dicen algunos amables astigitanos o ecijanos (así se llaman los habitantes de Écija) Rosa, Victoria, Juan y Narciso, que me he encontrado en la Plaza del Salón –
– ¿Hay muchos palacios?
– Y preciosos. Tienes el Palacio de Peñaflor con una fachada decorada con pinturas al fresco; el Palacio de Benamejí, que es la sede del Museo Histórico Municipal. Allí vas a encontrar piezas arqueológicas muy importantes como La Amazona Herida y mosaicos romanos en excelente estado de conservación; el Palacio de Valdehermoso, decorado con su portada plateresca del siglo XVI; el Palacio de Santaella o el Museo Casa-Palacio de Palma, donde se pueden contemplar sus magníficos artesonados de lacería mudéjar..

 

 

 

La Virgen del Valle es la patrona de Écija.

 

Mientras tomo un refresco para continuar mi vuelta a casa, le pregunto a un eficaz y agradable camarero llamado Luis: ¿Qué es lo que un turista no se puede perder de Écija además de los palacios, las torres, el paseo por sus calles, los museos…?
Me contesta rápido y locuaz:
– ¿Sabe usted que todas las torres estaban unidas por pasadizos subterráneos?. Hay muchas leyendas interesantes de saber. No deje de visitar tampoco algunos templos. La arquitectura religiosa de Écija es muy representativa y cada torre tiene su templo. No se pierda usted – me recomienda con mucha solemnidad – la Iglesia de Santiago, del gótico-mudéjar o la Iglesia Mayor de Santa Cruz. Otro templo con mucha relevancia es la Iglesia de la Concepción, que nosotros llamamos ‘El Hospitalito’ o la Iglesia de Santa María, que es un exponente de la transición del estilo barroco al neoclásico, y que tiene en su capilla sacramental y su colección arqueológica sus atractivos más relevantes. Y desde luego, la Iglesia de “los Descalzos” que es una maravillosa joya del barroco andaluz.

¡Qué arte! – le digo – ¡Parece usted un guía turístico!.
Me dedica una sonrisa de agradecimiento y me dice con gracejo y simpatía característica de toda la provincia sevillana:
– Pero no venga usted en verano, que esto es una sartén a veces con casi 50 grados.
– Cuál es la torre que más le gusta a usted, Luis?
– A mí personalmente me gusta mucho San Juan. Para mí es la más emblemática.
Cuando me levanto buscando en mi bolso las llaves del coche, me regala otro secreto:
– Y venga también con tiempo de visitar alguna de las seis yeguadas que hay en Écija. Aquí gusta mucho el caballo y tienen mucha fama en el mundo entero.

Yeguada ‘Cardenas’

Así es Écija…cercana, amigable, caballerosa, señorial, grande… ¡Arte!.
Volveré para disfrutar más tiempo de esta hermosa ciudad, eso sí, como me ha recomendado Luis, lo haré en Primavera, en otoño o en invierno. Parece ser que en verano, ni el río Genil que la baña antes de juntarse al Guadalquivir, consigue bajar de los 45 grados.
Écija es … la Ciudad del Sol, para lo bueno y para la calor del verano.

Carmen Pareja-Obregón de los Reyes / SEVILLA EN AÑIL


Crédito de fotos no personales: Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía S.A

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