Enrique Alejandro Carreño, entre archivos, con talento

Es Biólogo, de brillante labor docente como profesor de instituto en otra época, ahora jubilado; genealogista por pasión, estudioso de la Sevilla de otras épocas y de la reciente.
Hay mucho que agradecer en Sevilla a Enrique Alejandro Carreño por su entrega generosa a la divulgación de imágenes, documentos y objetos que son testimonio del arte, de las costumbres, de la genealogía y de la historia de otras épocas de nuestra ciudad y de nuestra provincia. Administra y gestiona ‘Híspalis, Sevilla en imágenes’, un grupo en la red con cerca de mil novecientos miembros que gozan del intercambio de anécdotas de Sevilla, de sus imágenes y comentarios.

Mi editor siempre me argumenta que en su humilde opinión una mente científica es más completa que una humanista, porque la primera-dice- incluye normalmente a la segunda. Me dice que me haga cuenta de que la mayoría de las personas que han hecho carreras de ciencias saben disfrutar también a menudo de exposiciones de pintura, escultura; de la literatura, la música clásica, la fotografía, determinado cine …
No suele darse el caso a la inversa en quienes estudiaron carreras de letras, no es habitual que se acerquen a disfrutar de las aportaciones de los distintos campos de la Ciencia.
Hablando con Enrique Alejandro Carreño puedo llegar a entender mucho mejor esta opinión que a veces me cuenta Charles.
Podría haber titulado esta entrevista  ‘Un caballero entre archivos’ , ‘Un sabio cercano’, ‘De ciencias y letras’… Cualquiera de ellos habría valido porque todos definen algún lado de  esta gran persona.  Me encantaba la idea de compartir en mi revista a este joven tan interesante (“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”. Mateo Alemán).
Carmen Pareja – Obregón de los Reyes/SEVILLA EN AÑIL

Enrique, ¿eres de Letras o de Ciencias?
Hice Ciencias. Estudié Biología en la Universidad de Sevilla en la 1ª promoción. Ya ha llovido.
¿Naciste en Sevilla?
No, en La línea de la Concepción, en Cádiz.
¡Anda, eres ‘llanito’!
Sí a dos pasos de la entrada al Peñón de Gibraltar.
Al terminar la carrera, obtuve plaza en un instituto como profesor y comencé una tournée por Centros de Málaga, Canarias, La Línea… hasta que hace treinta y pocos años volvimos mi mujer y mis hijos a esta tierra que me tiene conquistado.
¿Te gusta Sevilla?
Me enamoré de esta ciudad cuando volví, algo mayorcito, porque es cierto que en mis tiempos de universitario no supe apreciar todo el arte y todo el sabor de esta ciudad y de unas gentes que tienen tanto dentro. Digamos que probablemente eran tiempos de mucho estudio y cuando salías mirabas más casi al suelo entretenido con la cerveza y las tapas, estaba en otras cosas, no miraba alrededor, no me detuve a admirar el ambiente, la historia, la arquitectura…el sabor maravilloso de lo que te rodea.
Hoy escribo a diario sobre recuerdos de mis años de juventud, de familiares que ya no están, vivencias… Y me tiene cogido todo lo que tiene Historia. Estoy enamorado de las cosas que tienen alma. Un sencillo jarroncito roto de una casa en la que ha formado parte de la vida cotidiana de la tradición familiar, tiene un gran valor por la historia vivida en ello…
Además eres un gran Genealogista
Me magnificas, Carmen, con lo de gran. Tengo una afición, que se ha convertido en pasión, por la genealogía. Me encanta consultar tratados de hidalguía, cronicones…
Paso muchas horas en archivos y bibliotecas investigando documentos de otras épocas tratando de unir coincidencias en la línea del tiempo. Es tanta mi afición que me supone muchas veces una contrariedad que llegue el fin de semana porque están cerrados algunos archivos públicos y las bibliotecas de consulta de los fondos bibliográficos que busco.
Me reafirmo, me consta lo de gran genealogista porque tengo las mejores referencias de algunos encargos que te hacen sobre ello. ¿De dónde te viene esa vena?
Bueno, ya a mis padres les gustaba y habían hecho interesantes recopilaciones en esta línea. Lógicamente por mimetismo me transmitieron también esta afición. Entonces no había acceso a una información al alcance de la mano. No era fácil seguir la pista de un dato genealógico. Hoy en día Internet también aporta bastante orientación para encontrar lo que uno busca, siempre -claro está- con una dificultad nada desdeñable. Cada escalón genealógico multiplica exponencialmente las búsquedas y no es fácil recomponer el “puzzle” en un estudio que vaya más allá del árbol genealógico de cuatro o cinco generaciones de una familia. Mis investigaciones son muchas veces de personajes históricos, procedencia de cuadros y otras obras de arte, edificios… Disfruto mucho.

¿No te habrá dado alguna vez por investigar sobre el aroma de Sevilla?
Como todos los que vivimos en Sevilla conozco algunas procedencias históricas de la plantación de los naranjos, etc, pero en este ámbito me he limitado a disfrutar de las fragancias características en distintas épocas del año. Ahora huele a lilas, estas lluvias de este año han hecho coincidir la floración de los naranjos con la explosión de las lilas; toda la zona de mi calle, Eduardo Dato, y otras muchas huelen ahora a lilas y a azahar. Sevilla huele a gloria.
Y con muchas intensidades y variantes distintas según épocas y zonas, mezclados además con otros olores que encandilan los sentidos. Olor a glicinias por el paseo de Colón, a dulces recién hechos por las dominicas, en la calle San José; jazmines en la Buhaira, rosas en la plaza de América o a pastelillos árabes por San Luis. Pronto florecerán las jacarandas, ese árbol tan impresionante que, aunque no huele, teñirá Sevilla de un mar casi añil (como tu mirada al sur) y rosáceo.
Lo hablas y lo vives como si fuera una poesía.
Es que lo es, Carmen, tú lo sabes también, te he leído alguna vez hablar sobre el aroma de Sevilla. Y de cómo tu padre, ese grande de la música, te llevaba de pequeña al patio de los naranjos y a la ribera del río para que apreciaras tantos aromas de flores y tantas bellezas de esta ciudad.

¿Cuál es tu flor favorita?
El tulipán. Por su colorido y por la consistencia de sus pétalos. Me llama la atención.

Con “Híspalis, Sevilla en imágenes” te conviertes un poco en cronista fotográfico y comentarista a tu ritmo de ésta y de otras épocas. A mí me parece un mérito más.
No es sólo mérito mío. Cada miembro del grupo puede aportar comentarios, fotografías, información…
Quizás el mérito es buscar las imágenes antiguas entre archivos ocultos, escondidos, de poco acceso, públicos y privados, en universidades, bibliotecas, archivos locales… algunas hay que retocarlas un poquito con Photoshop porque son muy antiguas o porque están hechas realizadas a través de un cristal…
Las recientes, las de la actualidad las suelo hacer yo.
Enrique, voy a iniciar contigo, si me lo permites, un juego en mi revista: dime una persona en algún sector en los que te mueves a la que me recomiendes entrevistar. Así, voy a hacer que algunos de mis próximos entrevistados/as  me lo recomiende el anterior.
Sería bonito que hablaras con el anticuario Carlos Marañón.
¡No me lo puedo creer!. ¡Qué coincidencia. Carlos es como mi hermano!. ¡Así lo haré!
Señores y señoras próximamente en Sevilla en Añil, por sugerencia de Enrique Alejandro Carreño,  Carlos Marañón de Arana, uno de los anticuarios más prestigiosos de España.

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