La Casa Mensaque

Os invito, queridos lectores de Sevilla en Añil a entrar en la Casa de los Mensaque, en la calle San Jacinto 33 en Triana. Una casa construida a finales del siglo XIX, terminada en 1900 por el matrimonio compuesto por D. Miguel Mensaque Colmenero y Dñª Dolores Mensaque y Vera, ambos miembros una de las familias de mayor tradición ceramista de la ciudad cuya actividad se relaciona con la Cerámica desde el siglo XVII.

Es una casa tradicional de familia burguesa de la época, en este caso con dos plantas alrededor de un patio central con galería cubierta por montera y otro patio posterior. En ella se refleja el gusto de la burguesía regionalista por la decoración con azulejos, yesos, madera y forja. Artes aplicadas con las que se decoraron también palacios, conventos e iglesias y que tuvieron su cénit en la Exposición del 29.

Como toda casa burguesa de la época, la disposición de las diferentes estancias se hacía en función de las estaciones del año. Las familias habitaban durante el invierno la planta superior, que gracias a la acción directa del sol en las cubiertas se calentaba de manera natural, mientras que en los meses estivales se trasladaban a la planta inferior, mucho más fresca.



“La decoración cerámica de este maravilloso conjunto es responsabilidad principal de dos ceramistas y una industria de los barros vidriados: en primer lugar Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, pintor que en los albores del siglo XX estaba en plena madurez artística y profesional que tuvo libertad para expresar lo mejor de su arte en los salones alto y bajo, zaguán y patio principal. De otro lado el ceramista Fernando Soto González, maestro en la recuperación de los azulejos de arista de siglos anteriores y en especial de los de reflejo dorado, que podemos admirar en el zócalo de la escalera de la casa. Por último, la confianza que ambos obtuvieron de los industriales propietarios de la fábrica donde se ejecutaron las diferentes obras, los hermanos José y Enrique Mensaque y Vera, que en el periodo 1889-1905 formaron sociedad con Fernando Soto”.

Os enlazo con el estupendo trabajo de catalogación y divulgación realizado por la Asociación Amigos de la Cerámica Niculoso Pisano también sobre este conjunto de la Casa Mensaque.
Entra en este archivo de su web, clica en cada foto pequeña  y te abrirán en tamaño más grande más fotografías de este tesoro cerámico.


La Casa Mensaque es desde 1988 sede de la Junta Municipal del Distrito de Triana.

Mensaque fabrica desde hace más de cien años azulejos de lujo.

“…En 1846, el industrial Miguel Mensaque, aprovecha la desamortización impulsada por Mendizábal para hacerse, a buen precio, con un convento en la calle San Jacinto, en Triana. 42 años después, los hermanos Mensaque y Vera le compran el convento, ya fábrica de alfarería, a los herederos de Don Miguel y lo dedican a la elaboración de cerámica y, sobre todo, de azulejos. La dirección artística de la nueva sociedad comercial corría a cargo de Fernando Soto y González, renombrado ceramista que rescata algunas de las técnicas que habían dado fama a los talleres de Triana en el siglo XV, tras la llegada al barrio sevillano del artista florentino Niculoso Pisano. Los ceramistas ya tenían una importante implantación en el tejido industrial de la ciudad desde la Reconquista y, de hecho, Fernando III les encuadró en el gremio de los olleros. Soto recuperó para la fábrica de los hermanos Mensaque el esmalte dorado antiguo y la cerámica de cuerda seca (en la que se utilizaba un cordel para marcar relieves antes de hacer la última cocción del barro). La renovación técnica precedió a la expansión comercial, que vino de la mano de la Exposición Iberoamericana de 1929. La fábrica sevillana, que desde 1917 ya mostraba el nombre comercial actual, tras la incorporación de Manuel Rodríguez y otros socios comerciales, se encargó de la decoración de algunos de los edificios señeros de aquel evento. La Plaza de España, el Parque de María Luisa y el hotel Alfonso XIII comparten la firma de Mensaque en varias piezas ornamentales. La fábrica sevillana, que en 1974 se desplaza a Santiponce, sobrevive al embate de la renovación tecnológica, en la década de los setenta: sólo las instalaciones de Mensaque y las firmas radicadas en Castellón instalan hornos-túneles alimentados con fuel. La provincia levantina acapara el crecimiento del sector en las últimas décadas, apoyada en el descubrimiento de nuevas minas de arcilla de calidad. “De las 60 empresas que llegó a haber en Triana, en Sevilla ya sólo quedamos nosotros”, explica Antonio Llorens, el jefe de fábrica, que lleva 11 años en Mensaque, tras otros tantos en firmas de Castellano. Llorens achaca esta circunstancia a “la suerte” y a la pronta vocación de la firma por exportar sus piezas. “En los años veinte ya se hizo cargo de los azulejos del metro de Buenos Aires”, refiere el jefe de fábrica. “El mercado nacional no está saturado, en Andalucía, desde la Costa del Sol, por ejemplo, se hacen muchos pedidos”, asegura Llorens. La distribución comercial en el exterior de Mensaque se basa en una red de representantes, estable en las zonas más demandantes como Florida y California, en Estados Unidos, los países árabes o Malaysia. En esta isla asiática se encuentra uno de los clientes más afamados de los azulejos sevillanos: el sultanato de Brunei. Su soberano, habitual en la lista de las mayores fortunas, ha decorado algunos de sus palacios con las piezas de Mensaque, que también se encuentran en las paredes de los hoteles Sheraton, en los maceteros del aeropuerto J.F.Kennedy de Nueva York y “en un parque temático que están realizando en Japón con motivos españoles”, añade el jefe de la fábrica. La centenaria compañía emplea Internet como una forma de vender más. En su página web se puede echar un vistazo a su catálogo (desde el azulejo liso de 160 pesetas por pieza al recubierto de esmalte dorado, de 2.930 pesetas por pieza) y realizar pedidos. “Lo que no ha cambiado en 100 años es el esmaltado y la forma de pintar”, explica Llorens. Eso sí, ahora es el gas natural y no la leña, el alimento de los hornos que, a cerca de 1.000 grados, cuecen la arcilla”.
ALEJANDRO BOLAÑOS/para El País / https://elpais.com/diario/1999/09/01/andalucia/936138138_850215.html

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